Dedicado a Alexandra Padilla

Preocúpate solo por la corona de la vida, esa se obtiene no por llegar primero o en primer lugar, sino por recibir la vida del dador de la vida.

 

Sos merecedora o merecedor de la corona de la vida, no por tu belleza física, sino por tu belleza interior.

Esta corona se obtiene no por ganar nada, sino por apoyar a que otros y otras ganen.

Esta corona se obtiene no por derrotar a nadie a golpes, no es un cinturón de boxeo, se lleva por promover la paz.

Esta corona no es de oro, ni de diamantes, es de un material incorruptible.

 

Esta corona no es un símbolo de poder, es un olivo de paz, de servicio, de entrega.

Esta corona no es para lucirla de forma individual, es mágica, es para ponérsela a cada persona que encuentres con sentimiento de derrota y la hagas sentirse triunfadora.

Esta corona invisible, te da la fuerza para alcanzar todas las metas individuales y ser un protagonista solidario de metas colectivas.

Esta corona te hace andar erguid@, orgulloso@ de tu identidad, tu personalidad, tu esencia y tu ser.

 

Carlos Emilio López Hurtado |8 de julio de 2015