Desnudos venimos y desnudos nos vamos

Desnudos venimos y desnudos nos vamos

La Madre Tierra y todos sus elementos; agua, tierra, aire, fuego son un ser vivo.

La Madre Tierra es inteligente; tiene una lógica, una racionalidad de armonía interna, de ecosistemas equilibrados y autoreproductores.

La Madre Tierra es sensible; tiene emociones, sentimientos de enojo, alegría, euforia, decepción y cariño; las mareas, los huracanes, tsumanis, terremotos son expresiones de sus interioridades.

La Madre Tierra tiene corazón; venas, sangre, palpita a ritmos a veces silenciosos casi imperceptibles y a veces a ritmos de bongos como los eufóricos retumbos afrocaribeños.

 

La Madre Tierra tiene malos hijos; aquellos que le tratan como mercancía y venden todo, su sangre que es el petroleo, destruyen sus pulmones que son los bosques, practican con islas el tiro al blanco con sus armas nucleares, en fin son depredadores, desertificadores. La Madre Tierra también tiene buenas hijas e hijos que son reforestadores, arborizadores, cosechadores de agua, gestores para atender el cambio climático, reusan, reciclan y reducen la producción de basura y sobre todas las cosas son defensores de su alma.

 

La Madre Tierra canta y alaba al CREADOR y pide por todos sus hijos e hijas para que vivamos en paz espiritual, en paz con todas y todos nuestros hermanos los animales, los árboles, los ríos, los mares, los suelos, los microorganismos, con todos los seres vivientes y que vivamos en paz con toda nuestra especie humana.

 

Carlos Emilio López Hurtado  | 22 de abril de 2015