Educar a nuestras hijas con amor producirá mujeres seguras, libres, firmes, productivas, empoderadas con autoestima y aprecio por sí mismas.

 

Educar a nuestros niños con ternura producirá hombres dulces, expresivos, amorosos, responsables, comprensivos, solidarios.

 

Carlos Emilio López Hurtado |29 de octubre de 2015