Jesucristo es mi Rey. El vino a servir. Jesucristo es mi Libertador. Él se opuso a todas las formas de opresión y discriminación. Él dijo la verdad os hará libres. Jesucristo es mi Príncipe de Paz. El lucho contra todas las formas de guerra y llamo bienaventurados a los pacificadores.

Jesucristo es mi Paradigma. Él dijo, yo soy el camino. Jesucristo es mi maestro. El ensenó que las niñas y niños son primero. Él dijo de ellos es el reino de los cielos.

Jesucristo es mi modelo. El no permitió ninguna forma de violencia contra las mujeres. Veamos los encuentros de Jesús con la Mujer Samaritana, con María Magdalena, con la Mujer que iba a ser víctima de femicidio, con la Mujer Sirofenicia, entre otros encuentros.

Jesucristo es mi inspiración. El no tolero el hambre. Dio de comer alimentos sanos en varias ocasiones a miles de personas. Jesucristo es mi piedra fundamental. Él quería una humanidad sin clasismos, ni polarizaciones sociales, ni jerarquizaciones. Oraba diciendo “para que todas las personas sean una, así como tú y yo Padre somos uno, que ellos también lo sean”.

Carlos Emilio López Hurtado |13 de septiembre de 2013