Bendice, alma mía, al Señor, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. 

Bendice, alma mía, al Señor, Y no olvides ninguno de sus beneficios. 

El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias. 

El que rescata del hoyo tu vida. El que te corona de favores y misericordias.

(Salmo 103: 1-4)

Señor gracias infinitas por darme la vida, preservármela y renovármela. Hermanas y hermanos gracias por todas las bendiciones enviadas, por sus canciones, flores, chimbombas, pasteles, frutas y todas sus expresiones de amor. En este cumpleaños, en este nuevo ciclo, renuevo mi compromiso con la vida, con los derechos, con la paz y el bien común. Me conecto con todas y todos ustedes, en este espacio y tiempo del universo, para laborar juntos y juntas para sembrar y cosechar paz, pan, tierras, esperanzas, alegrías, dones, cultura e identidad. Estamos en una misma casa, Nicaragua, compartimos el mismo cielo, bandera, historia, símbolos, los mismos y diferentes idiomas, raíces y sueños de vivir en desarrollo pleno, liberador y sostenible.

Les amo

 

Carlos Emilio López Hurtado |7 de abril de 2014