“y vosotros Padres no provoquéis a ira a vuestros hijos…”

(efesios 6:4)

A los Padres que engendran con conciencia. A los Padres que acompañan el embarazo y se reconocen como embarazados. A los Padres que acompañan los 9 meses del embarazo. A los Padres que inscriben a sus hijos e hijas y los reconocen como tales. A los Padres que hacen fiesta cuando nace su hija.

A los Padres que dan ternura en el vientre de la madre y le cantan a sus hijos e hijas. A los Padres que están presentes a la hora del parto. A los Padres que lavan pañales y hacen turno para cuidar a sus criaturas recién nacidas. A los Padres que juegan desde siempre. A los Padres que toman el lápiz, ahora la computadora para hacer las tareas juntos.

A los Padres dulces, comprensivos y solidarios. A los Padres que asumen su responsabilidad en educación y desarrollo humano. A los Padres presentes, amigos y empáticos.

A los Padres que caminan junto a sus hijas e hijos para que sean libres, independientes y tomen sus decisiones. A los Padres que se arrepienten a tiempo, que desaprenden la Paternidad violenta, piden perdón a sus hijos e hijas para comenzar de nuevo la aventura de ser Padres.  A los Padres que acompañan siempre a la hora de la enfermedad.

Carlos Emilio López Hurtado | 23 de julio de 2013