A quienes educan en base al amor y la pedagogía de la ternura. A quienes educan usando metodologías de juego y heurísticas. A quienes enseñan aprendiendo de los educandos. A quienes educan con el ejemplo. A quienes enseñan – aprenden a desaprender las distorsiones y antivalores introyectados por modelos anteriores. A quienes hacen del aula de clases un espacio de convivencia, democracia y respeto a los derechos humanos. A quienes crean conciencia del bien común, del buen vivir, del bien coexistir con las demás personas y con la madre tierra. A quienes crean conciencia crítica, transformadora, solidaria y empática. A quienes nos enamoran de la nacionalidad, identidad, historia y nicaraguanidad. A quienes nos eleven la autoestima individual y colectiva. A quienes forman valores de colectividad, asociatividad, libertad, dignidad y empoderamiento de derecho.

Me siento orgulloso que mi Padre es maestro el Profesor de generaciones Emilio López.

Me siento digno que cuando fui estudiante de secundaria, enseñe y aprendí en primaria.
Cuando fui estudiante en la universidad fui educador y aprendiz en secundaria. Al graduarme en diferentes niveles de educación superior, acompaño procesos educativos en varias universidades del país.

 

A quienes desatacan capacidades en las niñas, niños, adolescentes y jóvenes; creyendo que son sujetos sociales y de derechos, protagonistas de la evolución y construcción de su presente y su futuro.

A quienes transitan en las rutas de restitución de derechos de la niñez en los campos de la salud; porque trabajan mano a mano con el Ministerio de Salud para que las aulas se conviertan en unidades de salud. En protección porque se articulan con el Ministerio de la Familia para prevenir la violencia y el trabajo infantil y lograr que todas las niñas y niños sean inscritos en el registro civil.

Carlos Emilio López Hurtado |26 de junio 2013