Una mujer joven, UNA VIRGEN QUE ANUNCIA LIBERTAD, en una época en donde la palabra era propiedad de los hombres adultos, ella dice “he aquí la servidora del Señor…El Señor Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones. Quitó de los tronos a los poderosos, Y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes, Y a los ricos envió vacíos”. María una jovencita virtuosa, valiente, profetisa, se pone del lado de las personas humildes, de quienes padecen hambre y cuestiona a los poderosos y ricos injustos.

José, San José, era un hombre JUSTO, NO DIFAMADOR, que no hablo mal de María, la Virgen María aunque ella estaba embarazada no de él, sino del Espíritu Santo.

Hoy en el mundo hay muchos muchos hombres y sistemas signados por la injusticia, la desigualdad, la inequidad social, política y de género. Una masculinidad caracterizada por difamar, criticar, vociferar, calumniar, injuriar la intimidad sexual y la vida privada de las mujeres. Que el espíritu y la práctica de justicia y respeto a la dignidad de la mujer de José nos envuelva a todos los hombres nicaragüenses.

Ángeles, mensajeros, que ANUNCIAN MENSAJES DE SALVACIÓN, redención y liberación.

Hoy en las sociedades hay muchos mensajeros de muerte, muchos medios de comunicación global que transmiten contenidos de opresión, subordinación a los imperios, a los mercados, a los ídolos virtuales del consumo, a los poderes reinantes, el mal disfrazado de modernidad, todos aquellos que justifican con sus discursos “democráticos” los bombardeos y las guerras. Que cada uno de nosotros y nosotras podamos asumir la esencia de los ángeles, ser mensajeros de buenas nuevas, buenas noticias, buenas esperanzas para la liberación plena y total de la vecindad, la comunidad, la humanidad.

Los magos, CAMINANTES SABIOS, incansables buscadores de la sabiduría, con corazones dispuestos a adorar lo único verdadero, lo valioso, lo trascendente, el mesías. 

Que esa actitud de los magos nos embargue y nos convirtamos en activos, dinámicos, caminantes buscadores de la verdad. No dejarnos deslumbrar por lo que es falso, irrelevante; no seguir caminos infructuosos, seguir sin desmayar la ruta de la sabiduría, de la verdad y al encontrarla rendirnos a ella, entregarle todos nuestros tesoros y talentos y servir por tanto solo a la verdad que libera integralmente a mujeres y hombres.

Los pastores, HUMILDES, COMUNITARIOS, que escuchan los mensajes de los ángeles reunidos en círculos de amor. Que esos valores de los pastores de reunirse frente a la fogata y cantar y contar nuestros sueños y oír las historias de vida de nuestros padres, madres, hijos, hijas, abuelos, abuelas, nos hagan más humanos, más sensibles, más solidarios.

Zacarías y Elizabeth adultos mayores que ejercían un sacerdocio compartido, un servicio espiritual y social IRREPRENSIBLE, EJEMPLAR, CREYENTES de que lo imposible es posible. Padres de Juan el Bautista, allanador del camino del Libertador. Que reto más grande el ser lideres con el ejemplo y ser preparadores de los liderazgos de otros, no siempre ser los protagonistas, sino promotores del protagonismo.

Jesús, EL SEÑOR, EL SALVADOR, el centro de la navidad, el centro del universo, la palabra eterna hecha acción humana. Jesús nuestro rey de paz, nuestro paradigma de divinidad – humanidad.

Carlos Emilio López Hurtado | 23 de Diciembre de 2015